Hoy, la Ciudad de México volverá a llenarse de banderas, carros, música, glitter, fotos, marcas, influencers, antros promocionando fiestas y miles de personas caminando por Paseo de la Reforma hacia el Zócalo. La Marcha del Orgullo LGBT+ 2026 será presentada, como cada año, como una celebración de libertad, visibilidad y resistencia.
No se trata de llamar a la indiferencia frente a la comunidad LGBT+. Mucho menos de negar la importancia histórica de una marcha que nació de la rabia, de la persecución, de las redadas, de la violencia policial y de la necesidad de existir públicamente en un país que durante años obligó a muchas personas a vivir escondidas.
El problema no es la comunidad. El problema es lo que se ha hecho con su lucha.
La Marcha LGBT de la CDMX ya no puede leerse únicamente como una manifestación política. También es un escaparate comercial, un evento turístico, una pasarela de marcas, una plataforma para antros, figuras públicas, comités, partidos y empresas que entienden muy bien el valor económico del arcoíris. Este 2026, Coparmex CDMX estimó que el Pride dejará una derrama económica superior a los mil millones de pesos. La cifra por sí sola no es negativa: el comercio local también vive de los eventos masivos. Lo preocupante es que mientras el Pride se vuelve negocio, muchas de las violencias que afectan a la población LGBT+ siguen tratándose como nota pasajera.
La comunidad, o al menos una parte de ella, olvida rápido. Las marcas lo saben. Los antros lo saben. Los comités lo saben. Las autoridades también.
En 2025, Letra S documentó al menos 60 asesinatos de personas LGBT+ en México por motivos presuntamente relacionados con su orientación sexual, identidad o expresión de género. De esas víctimas, 35 fueron mujeres trans. La cifra no es una abstracción: son vidas, nombres, cuerpos, familias elegidas, ausencias. Sin embargo, cada junio, la conversación pública parece reiniciarse desde cero. Otra vez los colores. Otra vez las campañas. Otra vez las fiestas. Otra vez los escenarios. Otra vez la foto.
Y luego, otra vez el silencio.
Una de las contradicciones más fuertes del Pride es que muchos de los espacios que se anuncian como seguros para la comunidad han sido señalados por agresiones, abusos, discriminación o falta de protocolos. La Zona Rosa, convertida durante décadas en un punto simbólico de libertad LGBT en la Ciudad de México, también acumula historias de violencia que no deberían barrerse debajo del tapete con una fiesta más.
En abril de 2023, integrantes de la comunidad LGBT+ denunciaron agresiones contra personas trans en Cabaretito Punto y Aparte, en Zona Rosa. De acuerdo con reportes periodísticos, existió una carpeta de investigación en la Fiscalía de Investigación de Delitos Cometidos en Agravio de Grupos de Atención Prioritaria de la CDMX. Nueve personas denunciaron haber sido agredidas; medios también reportaron que el lugar fue clausurado tras señalamientos de violencia y transfobia.
Ese mismo año, se reportó otro caso grave: la denuncia de una joven por violación dentro de los baños del mismo establecimiento, hecho por el que fueron detenidos dos militares, según reportes de prensa. No estamos hablando de rumores aislados ni de chismes de redes sociales. Estamos hablando de denuncias, investigaciones, clausuras y nombres de establecimientos que siguen siendo parte del circuito nocturno que lucra cada junio con la promesa de seguridad.
En julio de 2024, un joven denunció haber sido golpeado dentro de Baby Club, también en Zona Rosa. Según su testimonio, fue agredido por presuntos vendedores de droga dentro del lugar, recibió insultos homofóbicos y después fue sacado por personal de seguridad. Agencia Presentes documentó el caso dentro de un reportaje más amplio sobre el cierre de espacios LGBT por presencia del narco, cobro de piso, intimidaciones y violencia en bares de la capital.
Rico Club tampoco es un caso menor. En 2022 ya había sido señalado tras una agresión contra personas LGBT+ afuera del establecimiento. En 2025, el Congreso de la Ciudad de México pidió investigar hechos de violencia y discriminación ocurridos en ese bar. El propio comunicado legislativo señaló que el lugar tenía una historia de incidentes contra personas LGBTTTIQ+ y pidió a la Fiscalía capitalina, al COPRED, al INVEA y a la alcaldía Cuauhtémoc reforzar investigaciones, capacitación, verificación y protocolos de seguridad.
Entonces la pregunta es inevitable: ¿cuántas veces puede un espacio venderse como seguro antes de responder por las violencias que ocurren en su interior o alrededor?
La Marcha del Orgullo no puede separarse de ese circuito. Cada junio, antros, bares, afters y fiestas convierten la identidad en mercancía. El orgullo se vuelve boleto, cover, consumo mínimo, patrocinio, reservación, paquete VIP, zona exclusiva. Y mientras la fiesta se expande, la rendición de cuentas sigue siendo mínima.
También hay que mirar hacia la organización de la propia marcha. En 2023 se filtró información sobre presuntos paquetes comerciales para participar dentro de la movilización. Uno de ellos, conocido como “Paquete Diamante”, habría costado hasta un millón de pesos por colocar un carro alegórico en los primeros lugares de la marcha, además de ofrecer presencia de marca, menciones y visibilidad en espacios oficiales. Los comités señalados se deslindaron, pero la polémica reveló algo más profundo: la falta de transparencia sobre quién decide, quién cobra, quién se beneficia y bajo qué criterios se administra un espacio público que nació como protesta.
El Universal documentó ese mismo año pugnas entre comités, acusaciones de comercialización, conflictos por automotores y la tensión entre activistas, organizadores y autoridades. Incluso el Gobierno de la Ciudad de México llegó a señalar que la marcha no puede ni debe comercializarse para beneficio de particulares.
Si eso tuvo que decirlo el propio gobierno, entonces el problema no era imaginario.
El argumento de quienes defienden la presencia de marcas suele ser que el dinero permite logística, escenarios, seguridad, difusión y producción. Pero esa respuesta ya no basta. La pregunta no es solamente si hay marcas. La pregunta es qué marcas, cuánto aportan, qué reciben a cambio, qué compromisos reales tienen con la población LGBT+ fuera de junio y si existe transparencia pública sobre esos acuerdos.
En 2024, El País documentó la presencia de marcas como Uber, Spotify, Mastercard y Doritos en el Pride de CDMX. En 2026, al momento de esta revisión, no hay una lista clara, pública y fácilmente verificable de patrocinadores oficiales de la marcha. Esa ausencia también es información. Si una movilización social se sostiene con apoyos privados, la comunidad tiene derecho a saber quién paga, quién aparece, quién gana y quién decide.
Porque el pinkwashing no ocurre únicamente cuando una empresa pone una bandera arcoíris en su logo. También ocurre cuando una causa social se vuelve estética publicitaria sin consecuencias políticas reales. Cuando se compra visibilidad sin rendición de cuentas. Cuando una marca se pinta de colores por un mes, pero no se le exige nada sobre derechos laborales, discriminación, acceso a salud, seguridad o trato digno para sus propios trabajadores LGBT+.
Por eso este año también hay una contramarcha. Colectivos y activistas queer convocaron una movilización paralela para denunciar transfeminicidios, crímenes de odio, violencia policial, racismo y pinkwashing corporativo. Su existencia no es un capricho ni una división inútil: es una señal de hartazgo frente a un Pride que muchas personas ya no reconocen como propio.
La incomodidad de la contramarcha pone sobre la mesa lo que la fiesta no siempre quiere mirar: que no basta con marchar si no se exige justicia; no basta con bailar si no se nombran los asesinatos; no basta con celebrar si se sigue consumiendo en espacios denunciados por violencia; no basta con tomarse una foto en Reforma si al día siguiente se olvida quiénes murieron, quiénes denunciaron, quiénes fueron golpeadas, quiénes fueron revictimizadas y quiénes siguen esperando respuesta.
Tampoco se puede ignorar el asesinato de Jesús Laiza González e Isaí López Rodríguez, activistas LGBT+ de Hidalgo, quienes fueron asesinados después de asistir a la Marcha del Orgullo en CDMX en 2025. Según reportes periodísticos, ambos regresaban de la marcha cuando fueron asesinados. Su caso debería ser una herida abierta en la memoria del Pride, no una nota que se recuerda solo cuando conviene.
Por eso el título de esta nota no busca decir que nadie debe defender los derechos LGBT+. Al contrario. Lo que plantea es que tal vez no deberías ir a la Marcha LGBT si vas a hacerlo sin memoria, sin preguntas y sin incomodidad.
No deberías ir si vas a convertir una lucha histórica en contenido para redes.
No deberías ir si vas a celebrar en antros denunciados por violencia sin preguntarte qué protocolos tienen, qué denuncias arrastran y cómo tratan a las personas más vulnerables de la propia comunidad.
No deberías ir si vas a aplaudir carros alegóricos sin preguntarte quién los paga.
No deberías ir si vas a aceptar que las marcas usen la bandera sin exigir compromisos reales.
No deberías ir si vas a olvidar que las mujeres trans siguen siendo asesinadas.
No deberías ir si la rabia solo te dura una historia de Instagram.
La Marcha del Orgullo nació como protesta. Si hoy se ha convertido en festival, escaparate y negocio, entonces la responsabilidad mínima es devolverle preguntas. ¿Dónde está el dinero? ¿Dónde están los protocolos? ¿Dónde están los informes? ¿Dónde están las respuestas a las víctimas? ¿Dónde están los nombres de quienes patrocinan? ¿Dónde está el seguimiento a las denuncias contra bares y antros? ¿Dónde está la memoria por las personas asesinadas?
Ir a la marcha sin hacerse esas preguntas es cómodo. No ir, o ir desde la crítica, puede ser una forma más honesta de recordar que el orgullo no nació para vender bebidas, boletos, campañas ni carros alegóricos. Nació porque durante demasiado tiempo a la gente LGBT+ se le negó el derecho elemental de existir sin miedo.
Y si mañana la ciudad se llena de colores, que al menos no sirvan para tapar la sangre, la impunidad y el negocio.

Fuentes consultadas
- https://elpais.com/mexico/2026-06-27/marcha-del-orgullo-2026-en-ciudad-de-mexico-cuando-es-cual-sera-la-ruta-y-que-cambia-en-medio-del-mundial.html
- https://oem.com.mx/elsoldemexico/finanzas/coparmex-estima-derrama-de-mil-154-mdp-por-pride-cdmx-2026-30764113
- https://www.vozdelasociedad.com/post-1/pride-2026-en-la-capital-dejar%C3%A1-una-derrama-econ%C3%B3mica-de-mil-154-mdp-coparmex-cdmx
- https://elpais.com/mexico/2024-06-29/el-rostro-arcoiris-del-patrocinio-y-la-mercadotecnia-detras-de-la-marcha-del-orgullo-lgtbi-en-ciudad-de-mexico.html
- https://www.infobae.com/mexico/2023/03/29/que-se-sabe-de-la-marcha-lgbt-y-los-supuestos-cobros-millonarios/
- https://www.sopitas.com/noticias/negocio-cobros-camiones-marcas-macha-lgbt-cdmx/
- https://www.eluniversal.com.mx/tendencias/marcha-lgbt-de-cdmx-el-conflicto-eterno-de-la-organizacion-pugnas-de-comites-politizacion-y-la-comercializacion/
- https://www.eluniversal.com.mx/tendencias/bloque-disidente-acusa-amenazas-durante-reunion-previa-a-marcha-lgbt-de-cdmx/
- https://www.elfinanciero.com.mx/cdmx/2023/04/03/comunidad-lgbt-denuncia-agresion-a-personas-trans-en-el-bar-cabaretito-de-la-cdmx/
- https://www.eluniversal.com.mx/metropoli/clausuran-el-bar-cabaretito-por-denuncia-de-violencia-de-genero-en-la-cuauhtemoc/
- https://www.sopitas.com/noticias/cabaretito-lgbt-zona-rosa-agresiones-sandra-cuevas/
- https://aristeguinoticias.com/0504/mexico/clausuran-el-bar-cabaretito-tras-casos-de-violencia-y-agresiones-a-la-comunidad-lgbt-fotos-y-videos/
- https://www.milenio.com/policia/vinculan-proceso-militares-violar-mujer-cabaretito
- https://www.excelsior.com.mx/comunidad/a-proceso-2-militares-por-violar-a-una-joven-en-un-bar-de-zona-rosa/1581126
- https://www.ejecentral.com.mx/a-proceso-dos-militares-por-violacion-de-joven-en-bar-de-zona-rosa
- https://www.nmas.com.mx/ciudad-de-mexico/seguridad/cabaretito-zona-rosa-vinculan-a-proceso-a-dos-militares-por-violacion/
- https://agenciapresentes.org/2024/07/11/cdmx-cierran-espacios-lgbt-por-la-presencia-del-narco/
- Foto de encabezado por: Gérman Canseco
