La banda mexicana Mengers —los hermanos Carlos y Pablo Calderón junto a Mauricio Suárez— regresa con Flavio, su tercer álbum de estudio, y digamos que no vinieron con medias tintas. En esta nueva entrega, abandonan parte de sus fórmulas punk-crudas para lanzarse hacia un territorio más rítmico, electrónico y experimental.
Según el propio registro del disco en Bandcamp, Flavio es “un record que no solo amplía su sonido — lo reimagina por completo”. Ya se habían dado pistas: el sencillo “Z” fue el adelanto, donde la banda se inspira en el krautrock de CAN, en el nervio punk de Liquid Liquid y en lo psicodélico de Primal Scream. Luego vino “Azotacalles” como segundo sencillo, una descarga de art-punk de menos de dos minutos que suena tan urgente como simbólica.
Musicalmente, han cambiado el procedimiento: arranca con batería y bajo, luego se superpone guitarra, sintetizadores, instrumentación poco habitual. Las letras siguen siendo cortas, directas, pero ya no solo el “dolor adolescente” o la angustia urbana que tenían antes: aquí hay crítica social, estructuras de control, hipervigilancia, relación con el futuro incierto.
Ya disponible en plataformas digitales y con edición física limitada

Mi impresión personal
Este disco me dejó pensando: por un lado, es genial que Mengers no tenga miedo de cambiar, de no quedarse con lo que ya dominaban. Esa urgencia ruidosa, ese filo, siguen ahí, pero ampliados. La mezcla de ritmo, distorsión, sintetizador y groove funciona. Hay pasajes en Flavio donde puedes bailar con el caos, y eso no es algo común.
Ahora, también creo que ese choque entre “quiero bailar” y “quiero romper” puede pecar de disperso. A veces el álbum se lanza tan fuerte que una pieza tras otra puede acabar siendo un poco agotadora si lo escuchas seguido. No todos los tracks logran el equilibrio perfecto entre melodía y ruido, pero cuando lo logran, el efecto es fulminante.
Una pista a destacar: “Azotacalles”. En menos de dos minutos logra encapsular mucho del espíritu de este álbum: urbano, urgente, brutal, pero también conciso. También “Z” vale mucho la pena: funciona como una especie de manifiesto del nuevo rumbo. En general, Flavio podría no complacer a quien esperaba simplemente “otro álbum punk”, pero si estás dispuesto al viaje, te ofrece algo más grande.
Con Flavio, Mengers reafirma su posición dentro del circuito alternativo latinoamericano y se consolida como una de las propuestas más inquietas y originales del rock mexicano actual. Su apuesta por la experimentación, el ritmo y la crudeza los coloca en un punto intermedio entre la pista de baile y el colapso existencial: justo donde su música parece sentirse más cómoda.
