Los Espíritus regresan al Lunario en plena nueva etapa
En una escena donde muchas bandas viven de repetir fórmulas, Los Espíritus ha construido algo más difícil de sostener: identidad. Y esa identidad vuelve a ponerse a prueba —y a celebrarse— el próximo 23 de abril de 2026 en el Lunario del Auditorio Nacional, uno de los espacios más adecuados para entender realmente lo que hacen en vivo.
Una nueva etapa que no suena a reinicio
Después de La Montaña (2023), el proyecto liderado por Maxi Prietto entra en una fase que no busca romper con su pasado, sino expandirlo. El sencillo “Camina”, lanzado en noviembre de 2025, funciona como el primer vistazo a un nuevo EP que ya empieza a generar conversación sin necesidad de sobreexposición.
Temas como “Caro” y “Chopp Al Hielo” no están diseñados para volverse virales, pero sí para algo más complejo: quedarse. Y en ese gesto hay una postura clara frente a una industria que cada vez premia más lo inmediato que lo duradero.

Más de una década afinando un lenguaje propio
Hablar de Los Espíritus es hablar de una banda que entendió desde temprano que el género es una herramienta, no una etiqueta. Blues, psicodelia y ritmos latinoamericanos conviven en su sonido sin necesidad de justificarse.
Discos como Gratitud (2015), Caldero (2019), Sancocho Stereo (2022) y La Montaña (2023) no solo marcan etapas, también muestran una coherencia poco común en el rock latino actual. Especialmente este último, trabajado junto a nombres como Mario Breuer y Joe Blaney, que aportan peso histórico sin diluir la esencia del proyecto.
El Lunario no solo reduce la distancia física entre banda y público, también elimina distracciones. Aquí no hay escapatoria: o entras en la dinámica del show o te quedas fuera. Y considerando que sus conciertos se construyen desde la improvisación, la repetición hipnótica y la energía compartida, ese contexto se vuelve fundamental.
No es exageración decir que cada presentación cambia. Y justo por eso importa estar ahí.
El 23 de abril no es solo otra fecha en la agenda. Es una de esas noches donde la música deja de ser fondo y se convierte en experiencia.
